jueves, 10 de marzo de 2011

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Al buen tiempo buena cara.

esfuerzo

Mi gran esfuerzo y sacrificio; horas de dedicación, muchas horas subido encima de esta piragua, dias, meses, sin descanso entrenando festivos, fines de semana, recogiéndome temprano para ir a entrenar al dia siguiente. Veranos enteros entrenando mañana y tarde, a 40º de temperatura, haciendo miles, notando como la humedad se mete en tu cuerpo al respirar, como el olor del río al evaporarse se introduce en tu cuerpo. Inviernos de 5º de temperatura, hielos en los charcos, 30 km/h de viento, 15 km rodar, las puntas de los dedos notas como se te van congelando poco a poco, la nariz y  la boca se te duermen y nos puedes apenas hablar, las olas te parten en el pecho, heladas, dias lloviendo a mares con ola que al romper pasan por encima de tu cabeza haciendo series de 15 a r2, ganando a tu entrenador, series de 30,30 a r3 sientiendo al principio que eres un avión y al final parece que los antebrazos se van a romper a la mitad, que los abdominales no dan mas de si y tu tampoco pero estos son los momentos en los que sacan a uno lo mejor de el, hay esta la diferencia de el mejor, a una persona normal que practica el piraguismo de ocio o no tiene metas. Todo este, esfuerzo, sacrificio, constancia, el dia dia es lo que sacara de mi lo mejor llegue hasta donde llegue.

david cal

David Cal Figueroa nació el 10 de octubre de 1982 el municipio pontevedrés de Cangas do Morrazo, en el seno de una familia trabajadora, cuyos padres regentan una panadería en la parroquia de Hío.
Se inició en el mundo del piragüismo a los 8 años y su vida deportiva ha girado entorno a su club, el Club de Mar Ría de Aldán, y al Centro Gallego de Tecnificación Deportiva situado en la ciudad de Pontevedra, donde reside actualmente.
Allí trabajó con diferentes entrenadores desde los 14 años y conoció a su mano derecha y actual preparador, Suso Morlán, quien en su día confesó que entre sus primeros recuerdos se encuentra un David Cal “gordito y bajo”, que con el paso del tiempo se ha convertido en un atleta de 1,83 metros y 91 kilos de peso, capaz de levantar hasta 160 kilos.
David Cal se especializó en C-1 500 metros y C-1 1.000 metros, distancias en las que se ha proclamado campeón del mundo (Duisburgo, 2007) y campeón olímpico (Atenas, 2004), respectivamente. Gracias a él, el piragüismo español se subió al podio en unos Juegos Olímpicos veinte años después del bronce conseguido en Los Ángeles 1984 por el C-2 compuesto por Enrique Míguez y Narciso Suárez, que se hizo con la medalla de plata en la distancia de 500 metros.
Además, sus logros le han valido el reconocimiento de numerosas instituciones para otorgarle condecoraciones como el Premio Nacional del Deporte Don Felipe de Borbón o la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo. Asimismo, ha sido objetivo de distinciones como el Premio Percebe de Oro, la Vieira de Plata al Mejor Deportista del Año o el nombramiento como Comendador de la Orden del Cocido.
Entre sus aficiones se encuentran otros deportes como el snowboard, el esquí, el surf o el windsurf, así como todo lo relacionado con el mundo del motor. Aunque escucha diferentes tipos de música, desde alternativa hasta comercial, muestra una preferencia particular por grupos de rock como Marea o Extremoduro. También se decanta por el cine de acción y, cuando el tiempo libre se lo permite, este apasionado de su tierra no deja escapar un buen día de playa en los arenales del litoral cangués.
David Cal prolongó su idilio con los Juegos Olímpicos en Pekín 2008, donde volvió a participar en C-1 500 metros y C-1 1.000 metros y donde ganó la plata en las dos pruebas, sumando así cuatro metales en sus dos participaciones reales, ya que en Sydney 2000, con 18 años, formó como suplente del equipo nacional.
Estos éxitos han puesto sobre la mesa el último reto de David Cal: convertirse en el primer deportista español en colgarse cinco medallas olímpicas. Desde entonces, el objetivo es Londres 2012. Desde entonces, David Cal navega hacia la leyenda.